MUERTE SÚBITA EN EL DEPORTE


Más de 100 deportistas fallecen cada año es España por muerte súbita. En los últimos años se han identificado varias de las distintas enfermedades cardiovasculares que con mayor frecuencia son responsables de la muerte súbita de deportistas bien entrenados o de individuos jóvenes aparentemente sanos (Tabla 1). Algunas de ellas son la miocardiopatía aritmogénica, miocardiopatía hipertrófica, miocardiopatía dilatada, el síndrome de Brugada, la taquicardia ventricular catecolaminérgica polimórfica y el síndrome de QT largo.

Principales causas de muerte súbita según el rango de edad:

  • En atletas menores de 35 años, la causa más frecuente es la Miocardiopatía hipertrófica, ocurriendo aproximadamente en un tercio de los casos. Es una enfermedad genética con herencia autosómica dominante originada por mutaciones en las proteínas sarcoméricas. Se caracteriza por una hipertrofia del ventrículo izquierdo, con desorganización miofibrilar y fibrosis. La incidencia se estima en 1 de cada 500 habitantes. El mecanismo por el cual se produce la muerte súbita incluye taquicardias ventriculares como consecuencia de la isquemia miocárdica y de la desorganización estructural miocárdica, con hipertrofia desproporcionada y aumento del tejido conectivo intersticial, lo que favorece la génesis de mecanismos de reentrada.
  • Los deportistas mayores de 35 años representan una población diferente de atletas, por que ellos no participan generalmente en deportes en equipos sino en esfuerzos individuales tales como carreras de larga distancia. La inmensa mayoría de muertes súbitas en atletas de mediana edad son causadas por enfermedad coronaria arteriosclerótica.

Otras malformaciones congénitas vinculadas a muerte súbita incluyen estenosis aórtica, degeneración mixomatosa de la válvula mitral, miocardiopatía dilatada, síndrome de Marfan, Displasia arritmogénica de ventrículo derecho y casos de Miocarditis, siendo estas patologías responsables de una pequeña proporción del total de casos. En alrededor del 2 % de las autopsias no se encuentran anomalías, en estos casos deben plantearse los diagnósticos de Síndrome de QT prolongado, Síndrome Brugada y Síndrome de Wolff-Parkinson- White entre otros.

Estas enfermedades conllevan alteraciones estructurales cardiacas que podemos detectar con un ecocardiograma, y otras como el Síndrome de Brugada, son alteraciones de carácter genético, que producen alteraciones en la conducción eléctrica del corazón. Este tipo de patologías suelen ser asintomáticas hasta el momento de la muerte súbita. Sin embargo, estas alteraciones eléctricas son fácilmente detectables mediante la realización de un electrocardiograma.

La muerte súbita crea un elevado impacto a nivel médico y social. Las personas que sufren una muerte súbita sin tratamiento inmediato fallecen en el 90-95% de las ocasiones. Tan sólo hay un tratamiento efectivo para frenar la muerte súbita cardíaca y es la desfibrilación precoz. Esto se debe a que la muerte súbita es producida por una arritmia denominada fibrilación ventricular, que produce que el corazón pierda la capacidad de contraerse de forma organizada, y por lo tanto, deja de latir. Las maniobras de reanimación cardiopulmonar y la desfibrilación precoz deberían ser difundidas a toda la población, ya que el conocimiento y práctica de estos procedimientos conseguiría aumentar las probabilidades de salvación.

En relación con la muerte súbita del deportista, es la ocurrida de forma inesperada durante la práctica deportiva, de entrenamiento, o en competencia en atletas recreativos y profesionales, con enfermedad cardiaca conocida o no. El número de deportistas que mueren por esta causa crece año con año, así como el interés de la comunidad científica por éste fenómeno.

Este tipo de incidentes sucede en todos los estratos del deporte. Sin embargo, se deben conocer que existen ciertos factores de riesgo que predisponen a la muerte súbita.

  • Género: La muerte súbita del deportista es mucho más frecuente en hombres que en mujeres en una proporción 10:1, sugiriendo que el sexo masculino es en sí mismo un factor de riesgo.
  • Edad: La incidencia de muerte súbita en deportes es 4-5 veces mayor en grupos de atletas mayores de 35 en comparación con atletas de menos de 35 años. La muerte súbita en deportistas de más de 35 años está relacionada con enfermedades cardiacas relacionadas al incremento de la edad.
  • Etnicidad: La raza también determina la incidencia. Los atletas de raza negra (afroamericanos, afrocaribeños, orientales africanos y africanos occidentales) tienen mayor incidencia que los atletas caucásicos en estos ataques.
  • Tipo de deporte: Las disciplinas deportivas varían con respecto a la magnitud de la demanda sobre el sistema cardiovascular. Según la clasificación de Mitchell de los deportes, aquellos de componente dinámico alto y componente estático alto tienen mayor riesgo, como boxeo, ciclismo, triatlón, patinaje sobre hielo o remo, y en los que hay un gran consumo de oxígeno, sobrecarga de volumen, aumento en la presión arterial y sobrecarga de presión al corazón.
  • Tiempo en el deporte: Se encuentran en mayor riesgo los atletas que comienzan su carrera deportiva en una edad mayor.
  • Nivel deportivo: Los maratones y las carreras cross-country o carreras a campo traviesa son competencias que se componen principalmente de gente aficionada. La alta incidencia de cifras reportadas en eventos que no son de élite, tales como maratones, medios maratones y deportes recreativos, puede ser la expresión de que hay gran cantidad de población de riesgo comprometida con estas disciplinas deportivas y no como tal la actividad deportiva.

Por último, la muerte súbita en aficionados al deporte que entrenan regularmente para maratones y/o eventos de resistencia podría reducirse si se realizaran campañas de sensibilización y educación donde se promovieran los estudios específicos antes de comenzar a entrenar. Por lo general, los deportistas profesionales que llegan a competir en ligas u organizaciones serias les exigen a sus atletas exámenes médicos precisos, que en muchas ocasiones no sólo piden estudios fisiológicos más obvios, sino también del corazón y el cerebro. Pero muchos de los individuos que comienzan a practicar actividades físicas de manera recreativa —especialmente los que se inician como adultos en una edad mayor— no tienen la costumbre de hacerse los estudios médicos necesarios para asegurarse de estar capacitados para realizar estas actividades. Por lo tanto, se debe promover la realización de actividades de prevención tales como un electrocardiograma basal o un ecocardiograma antes de iniciar cualquier actividad deportiva exigente, con el fin de poder detectar de forma precoz la presencia de cardiopatías, y prevenir a su vez, el probable futuro desarrollo de complicaciones.

 

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